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hire slow-fire fast, o contrata despacio-despide rápido

Posted on 14th septiembre 2015 in Art of the Start, CEOs, Emprendedor, Organización

Creo que una de las tareas más difíciles para hacer empresa es la gestión de equipos, una tarea que además con el crecimiento de la empresa cada vez ocupa más tiempo al CEO y otros mandos.

 

Entre los muchos aspectos de la gestión de equipos está no solo la calidad de sus componentes, si no lo adecuado de la calidad de cada componente del equipo a cada momento del desarrollo de la empresa.  Así por ejemplo lo que hoy puede ser el mejor director comercial, mañana puede no serlo.  Y al revés, el mejor director para un momento futuro podría perfectamente ser un desastre para el momento actual de la empresa.

 

Esto último es un tema para abordar en otro post futuro.  En este post quiero abordar otro aspecto clave en la gestión de equipos:   ¿Qué hacer cuando te das cuenta de que la persona que ocupa un determinado puesto no es la adecuada?

 

La efectividad y eficacia del equipo humano es determinante en el desarrollo de cualquier empresa, pero lo es todavía más cuando se trata de una startup cuyo éxito depende sobremanera de su capacidad para la ejecución en un entorno enormemente competitivo y cambiante.

 

Normalmente no es difícil darse cuenta cuando un miembro de ese relativamente pequeño equipo que has creado no está a la altura, aun cuando está haciendo el mejor esfuerzo del que es capaz.  Para el caso, el problema es el mismo se falle por incapacidad, desidia u otra razón. Esta situación es muy grave y debilitante y lo sabes.

 

Pero ¿qué es lo que ocurre con demasiada frecuencia en estas circunstancias?  El CEO empieza a dilatar.  Está en mil cosas y dándose cuenta de la situación racionaliza el no tomar acción inmediata: A lo mejor no es tan malo; le tengo que dar más tiempo; vaya marrón, tengo muchas cosas que hacer no puedo tomar el tiempo para ocuparme de ello; será peor el tiempo que perderé en sustituirle;…  Y como si fuera poco, a nadie le gusta tener que despedir a otra persona en circunstancias normales, no es una tarea grata.

 

Sin embargo no tomar acción inmediata una vez está claro que la persona no es la adecuada al puesto y a las necesidades del momento, es un error con graves consecuencias más allá de la propia productividad de la persona en cuestión:

 

  • La falta de capacidad traba el desarrollo de la empresa en general y ralentiza al resto de la organización.
  • El responsable de la persona, el CEO por ejemplo, tiene que tomar horas adicionales para estar encima, corregir errores… siempre a la defensiva por lo que pueda ocurrir.
  • El responsable es perseguido por un nubarrón mental de tarea pendiente que resta efectividad al resto de su trabajo.
  • Transmite el mensaje a los demás de que la mediocridad o incapacidad es aceptable. Esto acabará por desmotivar y bajar el listón general de toda la organización.
  • Hace a los demás dudar del éxito final

 

Por todo esto el CEO no puede contemporizar, cuando tiene un problema de estas características tiene que actuar de inmediato.  ¿Y si dudas? Recuerda que cuando dudas no hay duda.

 

En otras palabras… fire-fast/despide rápido del latiguillo en hire slow-fire fast, o contrata despacio-despide rápido.  Desatascarás a tu organización y sentirás que se te quita un peso de encima. De esta verdad he sido recordado varias veces últimamente por situaciones en participadas nuestras y de otros fondos.

 

[El hire slow equivale al castellano refrán de vístete despacio si tienes prisa.  Busca con cuidado y evalúa bien al contratar.  No tomes atajos, no estás buscando simplemente un cuerpo caliente para llenar una silla.  Desarrollaré esta otra mitad en un futuro post].

 

El tomar el toro por los cuernos es una disciplina de productividad personal importante. A nivel diario tiene relación con la disciplina de ‘desayunarse siempre el sapo’.  Yo mismo me la aplico.  Comerse el sapo significa coger la tarea del día que menos te apetece y lidiar con ella en primera instancia.  Esto te libera para trabajar con claridad mental y mayor eficacia el resto del día.  No hacerlo así equivale a tener una mosca cojonera persiguiéndote todo el día, impidiéndote concentrarte limpiamente en las demás cosas.

 

El sapo sabe a cuerno frito cuando te lo estás comiendo, pero deja una estupenda sensación cuando te lo has tragado.

 

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